Las lógicas del Movimiento Moderno nacido durante los años 30 bajo la influencia del Constructivismo Ruso, la Bauhaus, la Escuela de ULM y Le Corbusier, unido a los efectos perversos del mundo industrial, además de la idea del estandar como modelo universal y portador del progreso social, provocaron una crisis en el universo del diseño, la arquitectura y el arte de los años siguientes, que dio lugar a debates críticos y reflexiones filosóficas de enorme calado, sobre alta y baja cultura.
El arte, la arquitectura y el diseño pasaron a ser considerados instrumentos políticos, conduciendo desde DADA y el POP a la exploración desde la filosofía y el pensamiento crítico a todos los ámbitos de la sociedad, dando forma al movimiento que se vino a denominar la Postmodernidad. Los proyectos teóricos y culturales tomaron ventaja sobre los funcionales.
En la actualidad, herederos del método que nos permite esclarecer el modelo, aún vivos, los que suponemos últimos coletazos posmodernos, el espíritu racionalista ha aprendido a ser más empático y trabaja desde la sostenibilidad, los nuevos medios y la perspectiva del diseño crítico.
Hoy, en el contexto local y global, no sufrimos por la falta de objetos bien fabricados, sino por un exceso de ellos, es por eso que, en Imatra, nuestro reto ya no es solo, cómo estructurar un objeto, sino qué impacto eco-social tiene que ese objeto exista. El talento joven que nos interesa promocionar no reniega del rigor analítico, -lo amplía-, analiza el objeto en su relación biosfera-comunidad. En el proceso de selección de objetos y materiales encontramos el testimonio de la cultura industrial y una reflexión sobre cómo las imágenes y los objetos sobreviven en nuestros recorridos por la ciudad y cambian de significado construyendo nuestra memoria del pasado
Ebenecer 00
Pintura de Petra Lores
El diseño más actual, trabaja en los límites disciplinares, busca romper el pacto cómodo entre lo simbólico y lo imaginario que impone el capitalismo neoliberal de consumo masivo, haciendo irrumpir en la cotidianidad del usuario pequeños destellos que, como martillitos de paño golpean lo real.
El deseo es singular, excede la mera utilidad y está íntimamente ligado al reconocimiento del otro. La necesidad es biológica, estandarizada y predecible, busca la comodidad inmediata y la sumisión a la función. Diseño/Deseo propone crear objetos que interrumpan el hábito
El diseño no es una armonía totalizadora, pero tiene en su misma práctica la posibilidad de dar soporte formal a una singularidad indómita. El verdadero diseño habita en el exceso de deseo sobre la necesidad.


















Redefinción de las prácticas artísticas s.21 (LSA 47)